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Nico Munuera

My Ross Island

8 Sep - 22 Oct, 2011

Descubierta en 1841 por Sir James Clark Ross, Ross Island fue la base para las primeras expediciones al Polo Sur y todavía hoy es un centro neurálgico para las investigaciones en la Antártida. La isla de Ross, era el objetivo marcado para la travesía acometida por Sir Ernest Shackleton en 1914, la “Imperial Trans-Antarctic Expedition”, que le llevaría —pensaba— a convertirse en la primera persona en atravesar a pie el continente antártico, un reto que se tornó imposible cuando los mares helados de Weddell impidieron la navegación del Endurance, su barco, que acabó atrapado en el hielo. Aquellos témpanos que rodean el continente blanco se cerraron y neutralizaron el avance de la expedición, le negaron su objetivo, si bien abocaron a Shackleton y su tripulación a una hazaña todavía mayor por la que pasarían, aun su fracasado propósito, a las gloriosas páginas de la historia de la navegación y, sobre todo, de la Aventura (con mayúsculas) al sobrevivir en condiciones verdaderamente extremas durante 20 meses sin una sola baja.

Esta nueva exposición de Nico Munuera, My Ross Island, nace de la necesidad de búsqueda de nuevos caminos en la manera de hacer pero conservando la visión abstracta de una pintura en la que subyace la idea del paisaje y, por encima de todo, la propia pintura y su disfrute, su misma aventura.

Al igual que para Shackleton, Ross Island es también para Munuera la isla idílica de la creación, una potencia que se impone, la meta en el confín del mundo a la que no siempre es preferible llegar ya que lo que sucede de imprevisto por el camino, la mayoría de las veces, es mucho más enriquecedor que el fin último establecido en los planes. La isla de Ross es simplemente la excusa de un objetivo marcado, aunque imprevisible, que te permite afrontar de nuevo la aventura de pintar. Como entonces el Polo Sur, hace tan sólo un siglo, quizá la pintura sea uno de los últimos resquicios de aventura que quedan en el mundo del arte.

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La exposición está basada en la documentación tanto fotográfica como cinematográfica realizada por Frank Hurley a bordo del Endurance y mantiene como motivo la idea de un paisaje nevado y helado. Si en su anterior serie “No Flags” la elección de un referente a la hora de pintar supuso un importante cambio en su obra, ahora en My Ross Island la pintura de Munuera se abre aún más hacia otras maneras de relacionarse con la imagen en el lienzo, combinando tanto la parte subyacente en su obra más abstracta (en las series de barridos horizontales) junto con el referente directo de las fotografías tomadas por Hurley.

Fundamental también es el uso del color en esta serie ya que aunque lo que predominan son los blancos, el color aparece desde abajo, como agrietando el hielo y empujando la nieve para escapar de la opresión de su pesada masa. Este emerger del color se refuerza por una gama cromática mayor y más violenta, más viva que en trabajos anteriores, más luminosa y limpia, transparente en ocasiones. Por otro lado, lo que se mantiene son algunos de los pilares en lo que se ha sustentado la obra de Munuera hasta la fecha: esa particular manera de fluir la pintura en el lienzo que arrastra con una dinámica pincelada. El blanco recorre el lienzo haciéndonos entrever o, más bien, intuir, una ilusión con referencias al paisaje oriental y, al mismo tiempo, un tanto violento por los ritmos y desconcertante a veces por lo irreconocible de su estructura.

Frente a estos cuadros es posible sentir la deriva polar de aquella expedición a la hora de encararse al lienzo, es posible sentir la pérdida, la desorientación y la aventura, sentir qué supuso pintar cada obra —sentir quizás a Munuera como a Shackleton inmerso en un campo de batalla con la naturaleza, de incertidumbre en el paisaje, en sus campos de color de hielo— al enfrentarnos ahora como espectadores a cada obra. Como la tripulación del Endurance, necesitamos de templanza y paciencia para conservar la calma en la búsqueda o el encuentro del acierto (la maravilla en la contemplación) más allá del objetivo: siempre, aunque no alcancemos a divisarla nunca, nuestra Ross Island.

La obra de Nico Munuera (Lorca, 1974) forma parte de prestigiosas colecciones como las del Ministerio de Cultura, Comunidad de Madrid, Comunidad de Murcia, Fundación La Caixa, Caja de Ahorros del Mediterráneo, Coca Cola, Cajamadrid, AENA, Cajasol, Banco Sabadell, Banco de España, Fundación Cajamurcia, Fundación Barrié de la Maza, Fundación Chirivella Soriano, Helga de Alvear, Patio Herreriano, la Colección Foster-Ochoa o la Colección DKV, entre otras.

Ha disfrutado recientemente (2011) de una Beca de Creación Artística en Berlín otorgada por la Caja de Ahorros del Mediterráneo (CAM), y con anterioridad (2007) de una Beca de Creación Artística en Nueva York, a cargo de la Fundación Casa Pintada. Ganador el Primer Premio Generación ’05 de Cajamadrid, tras su paso por el Colegio de España en París (2003), con una Beca de Artes Plásticas.

Su trabajo ha participado este año en muestras como Fiction and Reality, Moscow Museum of Modern Art (MMOMA), Rusia; Abstracción Racional, Centro Gallego de Arte Contemporáneo (CGAC), Santiago de Compostela; DIX/DIX, Villa Bernasconi, Ginebra, Suiza; Espíritu de época, Museo Internacional de Arte Contemporáneo (MIAC), Lanzarote; o Pasajes del cuerpo contemporáneo, Museo Regional de Arte Moderno (MURAM), Cartagena.

Con anterioridad, destacamos su participación en Colección DKV, Museo de Arte Contemporáneo Union Fenosa (MACUF), La Coruña; To paint or not to paint, Museo de Bellas Artes de Murcia (MUBAM); Salzillo XXI, Sala Verónicas, Murcia; Salt & Oil, Gabarron Foundation Carriage, Nueva York; VAC, Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), Valencia; Boursiers d’Art, Instituto Cervantes, París; o Desde los 90, en la Sala Parpalló, MUVIM, Valencia, entre otras muchas exposiciones en museos, salas y galerías a nivel nacional e internacional.

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